Written up in marker on a factory sign 'I struggle with the feeling that my life isn't mine'
Si lo que decís no concuerda con tus hechos, si cambias el discurso dependiendo del que tenes al lado, si ni siquiera vos mismo sabes qué es lo que necesitas para limpiar tu alma, ¿Qué tan miserable puede ser tu vida?. Vas sumando de a poquito, hasta que llegas a algo grande en mí, y de golpe tiras todo por la borda con uno solo de tus actos que vale por los otros veinte o treinta buenos que habías sumado. Y me volves a tirar, pero ya aprendí a que pase rápido. Y ya está, estoy tan acostumbrada a esta relación de amor-odio de la que ni siquiera estas enterado, que ¿Qué voy a reclamarte? Me limito a pensar que a lo mejor te mereces algo más, pero tus estereotipos de vida perfecta (que algún día vas a darte cuenta que no son nada perfectas) te vienen tapando los ojos y cerrando el cerebro hace bastante. Cuanta lástima me das, te conozco más que vos mismos y sos tan inconsciente de lo que sos, de cuánto vales, que tiras tu dignidad por el balcón por fines que ni siquiera queres, y ni hablemos de necesitar. Más que nadie sabes que lo que buscas esta muy lejos de donde decidís estancarte, que este camino no te esta llevando a ningún rumbo. Mi amigo, los círculos viciosos nunca fueron sanos. No vas a encontrar soluciones en lugares donde ya te aseguraste que no las hay, y a veces lo lamento mucho por vos.
Que feliz que me hace volver. Es como cuando cerras los ojos y te llenas los pulmones de aire, hasta no poder más, y exhalas, y en ese momento antes de volver a abrirlos te sentís libre, con una libertad que te recorre todo el cuerpo. Así se siente volver. Y que acá me espere ese olorcito a casa, a sabanas recién lavadas que no tiene punto de comparación. Los días acá se me pasan con una velocidad horrible, y ya mañana hay que volver. Estoy feliz, Me rehuso a dejar el huequito de mi cama, la comida de papá, el volver a casa abrazada a mis amigos, con una guirnalda verde colgada en la cabeza y un montón de cosas en la cartera que aparecieron ahí por alguna razón inexplicable. Tuve un fin de semana de puta madre. Y mañana la rutina, y mañana mesa para dos. Y mañana el ruido de los embotellamientos que te retumban en el cerebro y te hacen extrañar cien veces más. Necesito que llegue el calor así empiezo a disfrutar todo un poco más, el frío me está congelando las ideas y las ganas de todo.
El tiempo efectivamente me dio la razón, el único que es capaz de aceptar que a veces yo también puedo tenerla, y el clima sigue exactamente igual. Hoy la niebla se convirtió en protagonista y fue tema de conversación en todos lados. Y yo, yo acá. Llegue a uno de mis tantos lugares en el mundo, llegué a la playa. Y me esperaba, así con toda su niebla, su frío, su viento y su humedad. Me esperaba así como nadie la quiere ver y a mi me encanta. Y ya no quiero nada más, quiero el mar, el único que no se queja de nada, así que sin pedirle permiso a nadie pienso hacerme desaparecer un buen ratito.
El clima parece no querer cambiar de idea, y yo me adecuo a todo, como siempre. Es sábado a la noche y mientras el mundo se embriaga bajo la lluvia yo estoy mirando Disney Channel, tan niña que me gusta volver a ser a veces.
Hoy no quiero a nadie, hoy no me hables, no me mires, no respires cerca mío. Hoy soy yo contra el mundo, así con uno de esos ataques que demuestran cuan chinchuda puedo estar cuando quiero. Hoy somos la lluvia, la cama, la música y yo. Y no quiero a nadie, y quiero jueves, necesito jueves. Necesito que seamos el frío de la mañana, la playa, mis libros y yo. Me quiero ir, estoy necesitando una buena dosis de mi misma, y evidentemente en esta ciudad no la voy a encontrar.
Feliz día del niño, a mi niña interior que se esconde cuando la busco y resurge cuando no la quiero. A esa caprichosa, inofensiva y bien jodida que llevamos todos adentro.
Feliz día del niño, a mi niña interior que se esconde cuando la busco y resurge cuando no la quiero. A esa caprichosa, inofensiva y bien jodida que llevamos todos adentro.
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