Written up in marker on a factory sign 'I struggle with the feeling that my life isn't mine'
Te vi volver tantas veces como te vi irte. Te vi llorar, sólo, en silencio, refugiándote en esa seguridad que nos transmitíamos. Te mire dormir tantas horas como te escuche gritar, tantas horas como te escuche cantar, tantas horas como te escuche calmarme. Te escuche soltar palabras necias palabras guardadas palabras incoherentes, te escuche llegar tarde a lo que pensábamos era destino cantado, te escuche romperme el corazón en la cara. Viniste tantas veces como te llamé, y algunas más también. Y me quebraste también, en veinte, en treinta, en mil pedazos, tantas veces como las que me repetí no volver a creerte nunca más, y tantas veces como las que te extrañé y volví, por tu paz que acostumbras a transformar en catástrofes, por tus palabras que volves a transformar en risas que hacen que se te arrugue la nariz y te vuelva a extrañar un poco más, hoy, de nuevo, todavía, y este circulo vicioso no se termine nunca más.
Dimos tantos últimos pasos que ya no se donde poner el punto, no sé tampoco si queremos un punto, no se qué es lo que queremos. (A vos te quiero, siempre).


Rodeados de desconocidos se acostaron en el piso del estadio y de golpe no existió nadie más. a partir de ahí eran ellos dos, una nuca que se apoyaba en un ombligo, un ombligo que pasaba por debajo de un brazo, un brazo que rodeaba una cintura, que generaba un escalofrío, que desembocaba en una sonrisa que se negaba a admitirse como tal.
 La encerró con sus brazos y ella se dejo encerrar, y le enseño las fases de la luna, la saco a bailar, le canto al oído, le hizo cosquillas, la calló con un beso, y ella se dejo callar.
Somos todos fuertes hasta que consentimos la primera caricia, y a partir de ahí lo que hasta ese momento había sido inadmisible empieza a salirse de control, otra vez. Aceptamos el amor que creemos merecer.
Simulé tanto que me acostumbre. No te quiero más, pero por favor no te vayas. Si volves no te voy a escuchar, pero vas a volver, ¿no?. Por favor, prometeme que volves.
 Mi garganta se va a cansar de gritarte que te alejes, que no te quiero más en mi vida. Y me vas a mirar, con tus ojos oscuros achinados por el enojo, con tu entreceja fruncida porque te molesta que no te diga lo que queres escuchar, y me vas a decir sin anestesia que no sentís nada por mí. Que fui, que no soy, que no voy a ser. Y vas a apenarte porque mis gritos se frenan con mi respiración entrecortada por el llanto, pero tu entreceja va a seguir fruncida. Pero tu orgullo va a seguir intacto. Tu enojo va a seguir siendo enojo, porque tu ego está lastimado, porque mi corazón está lastimado, porque nos queremos, y no queremos dejar de querernos y nuestras palabras no coordinan con lo que nuestras cabezas están pensando. Te odio, andate de mis días, desaparece de mi vida, dejame crecer (quedate conmigo, por favor, te necesito).
 Pase tanto tiempo en pensar como dejar de pensar, que me olvide de qué estaba pensando. Cuando el acostumbramiento resultó contraproducente, y cuando te busqué corriste, y cuando me fui volviste, y de tanto que volviste me cansé de vos, porque sí, somos contraproducentes.