Una cadena que se refuerza con calor.
Superados los 24°c las nubes no aparecieron hoy y la gente se despertó. La gente y sus mates. La gente y su ropa liviana. La gente y un domingo primaveral. La gente y su gente. Energía positiva viciando un aire de 24°c y la gente, y la ciudad, y el sol, y mis ganas de no irme nunca más.
Una mochila, la terminal. Suena mi teléfono y un mensaje que me pide que me quede. Decilo de nuevo y me quedo. No, mejor no lo digas de nuevo a ver si me quedo.
Y mis ganas de no irme son todavía más fuertes que las de quedarme. Mis ganas a contramano de todo y un mensaje que no ayuda, y 24°c que no ayudan, un cielo que no ayuda, una ciudad entera que no ayuda y una cabeza que hace huelga para quedarse.
Lejos de desligarme, domingo primaveral que piensa en viernes, y en volver a subirme al micro que me va a devolver a donde todavía estoy. Todo se vuelve mas difícil en octubre. Y te respondí que no puedo (porque nunca alcanza con querer)
Soldaditos de plomo mutilados
Written up in marker on a factory sign 'I struggle with the feeling that my life isn't mine'
Se hace el silencio, después de tanto revuelo, de tanto sonido que buscó ser secreto, se hace el silencio y la única luz es la luna que entra por la ventana que está sobre tu cama. Y te da justo en la cara, en los ojos que se te empiezan a cerrar por fuera (o no) de tu voluntad. Y yo, encima tuyo, compartiendo carne, piel, hueso, sincronizo tu respiración con la mía, y no se por qué lo hago, pero me calma. Y estas tan indefenso ahí, tan expuesto a mi, que siento que puedo verte el alma y que no podría existir un momento más sincero que este.
El lugar era chiquito. No entraban muchas cosas en realidad, pero entrabamos nosotros. El lugar era chiquito y yo lo arreglaba más que nada para él, porque si él me ponía vida a mi yo sentía que tenía que ponerle vida a todo lo que lo rodeara a él.
Y si durante la semana todo era un caos, desde el momento en el que él pisaba la puerta se convertía todo en paz. Y compraba flores y corría las cortinas para que entre el sol, y limpiaba la tierra y perfumaba los almohadones para que él se sienta bien. Porque él me ponía bien a mi, tanto que ya no sabía cómo retribuírselo.
A partir del psicoanálisis, de las heridas narcisistas del mundo, de todo ese discurso y de la experiencia propia, supongo, el hombre se confirmó que con la razón no alcanza. No hay forma de que tengamos un completo control de nosotros mismos porque no somos dueños de nuestra psiquis.
En un momento lo entendí, después de muchas frustraciones te vas a dar cuenta que no hay chances de que sobrevivas a una lucha interna entre tu consciente y tu inconsciente, y más que a aprender a vivir con ello no vas a llegar.
La no-razón justamente se trata de esto, no importa cuánto tiempo pase, cuánto espacio recorras, si tu psiquis no quiere soltar algo, no lo vas a soltar. No te esfuerces, no te mientas, no gastes energías en convencerte con que alguien se fue de tu vida, porque va a ser sólo cuestión de que apoyes la cabeza en la almohada y sueñes con eso una y otra y otra vez, y todo el camino que recorriste va a ser desarmado en, probablemente, veinte minutos. Estas sometido, estamos sometidos, al poder de una fuerza muy superior que nunca nos va a jugar a favor. Y te la tenes que bancar. Todo pasa, sí, de eso no hay dudas. Pero va a pasar cuando tu cabeza quiera que pase.
En un momento lo entendí, después de muchas frustraciones te vas a dar cuenta que no hay chances de que sobrevivas a una lucha interna entre tu consciente y tu inconsciente, y más que a aprender a vivir con ello no vas a llegar.
La no-razón justamente se trata de esto, no importa cuánto tiempo pase, cuánto espacio recorras, si tu psiquis no quiere soltar algo, no lo vas a soltar. No te esfuerces, no te mientas, no gastes energías en convencerte con que alguien se fue de tu vida, porque va a ser sólo cuestión de que apoyes la cabeza en la almohada y sueñes con eso una y otra y otra vez, y todo el camino que recorriste va a ser desarmado en, probablemente, veinte minutos. Estas sometido, estamos sometidos, al poder de una fuerza muy superior que nunca nos va a jugar a favor. Y te la tenes que bancar. Todo pasa, sí, de eso no hay dudas. Pero va a pasar cuando tu cabeza quiera que pase.
Alguien que se quede. Alguien que no se vaya. Compañía, eso.
Alguien que me de ganas de quedarme y de aguantar, y que si igual no quiero quedarme también lo acepte. Que no me juzgue si no se que hacer con mi vida. Que si me escucha llorar porque no sé si ir o venir, porque no encuentro nada que me haga feliz, porque no se si voy bien o mal, no me responda 'no te entiendo', porque no quiero que me entienda. No busco que me entienda, porque principalmente yo muchas veces no me entiendo. Quiero que me escuche llorar, y que no le importe si me pongo bordó y mis ojos se hinchan y no puedo respirar. Que sea sin pena. No busco que mis problemas le parezcan problemas, porque son míos. Quiero alguien que me pueda abrazar y que sea porque sí. Alguien que este cerca y que se preocupe por mí. Eso.
Alguien que me de ganas de quedarme y de aguantar, y que si igual no quiero quedarme también lo acepte. Que no me juzgue si no se que hacer con mi vida. Que si me escucha llorar porque no sé si ir o venir, porque no encuentro nada que me haga feliz, porque no se si voy bien o mal, no me responda 'no te entiendo', porque no quiero que me entienda. No busco que me entienda, porque principalmente yo muchas veces no me entiendo. Quiero que me escuche llorar, y que no le importe si me pongo bordó y mis ojos se hinchan y no puedo respirar. Que sea sin pena. No busco que mis problemas le parezcan problemas, porque son míos. Quiero alguien que me pueda abrazar y que sea porque sí. Alguien que este cerca y que se preocupe por mí. Eso.
"Una histeria innecesaria (así como descabellada) abandoné cuando te vi. Sentí estragos en el pecho, del más loco frenesí, abundancia de promesas y una súplica de ayuda para ir juntos a la luna.
Pasional como sutil, me arrebataste el cielo y lo adornaste. Y con el tiempo me enseñaste qué es el amor, y que en la cama no hay restricción. Hoy sé que no debe existir placer como admirarte reír."
Cuando tu espalda es lo primero que veo cuando me despierto, y tu pecho y tu panza son mi mejor almohada cuando me duermo. Cuando nos decimos buen día con los ojos (siempre charlamos con los ojos). Cuando te vas a tu mundo y cantas y reís y sos, y yo no puedo sacarte la vista de encima. Tus pantalones negros al cuerpo, tu cinturón roto, tu espalda desnuda larguísima, y tus clavículas, Y de golpe volves a la realidad y levantas la mirada y tus pestañas bailan y tus ojitos brillan y se achican y sonreís, y por dios que me enloqueces, me enloqueces y es ahí cuando no puedo evitar querer darme una palmadita en el hombro a mí misma por haberte encontrado, y abrazarte a vos por haber llegado, y acariciarte la espalda y besarte el cuello y agarrarte la mano y no soltártela más. Y pelearte porque jamas vas a entender que te amo mucho más de lo que puedo explicarte, y decirte que estés al lado mio trescientos años más porque no me va a alcanzar el tiempo para devolverte todo lo que me das. Y pienso que por fin se lo que quiero y no quiero nada mas sin vos, y que por fin tengo lo que quiero y superas todos los días mi capacidad de quererte. Y pienso que todo este tiempo valió la pena esperarte porque sé que siempre estuviste viniendo.
Cuando tu espalda es lo primero que veo cuando me despierto, y tu pecho y tu panza son mi mejor almohada cuando me duermo. Cuando nos decimos buen día con los ojos (siempre charlamos con los ojos). Cuando te vas a tu mundo y cantas y reís y sos, y yo no puedo sacarte la vista de encima. Tus pantalones negros al cuerpo, tu cinturón roto, tu espalda desnuda larguísima, y tus clavículas, Y de golpe volves a la realidad y levantas la mirada y tus pestañas bailan y tus ojitos brillan y se achican y sonreís, y por dios que me enloqueces, me enloqueces y es ahí cuando no puedo evitar querer darme una palmadita en el hombro a mí misma por haberte encontrado, y abrazarte a vos por haber llegado, y acariciarte la espalda y besarte el cuello y agarrarte la mano y no soltártela más. Y pelearte porque jamas vas a entender que te amo mucho más de lo que puedo explicarte, y decirte que estés al lado mio trescientos años más porque no me va a alcanzar el tiempo para devolverte todo lo que me das. Y pienso que por fin se lo que quiero y no quiero nada mas sin vos, y que por fin tengo lo que quiero y superas todos los días mi capacidad de quererte. Y pienso que todo este tiempo valió la pena esperarte porque sé que siempre estuviste viniendo.
Levanto la vista y seguís sin estar ahí, pero creo en la memoria, creo en el tiempo que cura, creo en el destino, en vos, en la historia. Creo en tus ojos chinitos, en tu esencia, en cada domingo que amanecimos juntos. Creo en la calma, en las risas, en los gritos, las peleas, los abrazos. Creo en lo ineludible, y en que un día voy a levantar la vista y vas a estar ahí, conmigo, una vez más y para siempre, porque así siempre tuvo que ser.
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