Written up in marker on a factory sign 'I struggle with the feeling that my life isn't mine'
"¿Pudiste dormir algo?" fue lo primero que soltaste cuando reaccionaste. Te asentí con la cabeza, la primer mentira que te dije en toda la noche.
Durante horas había estado mirando un punto fijo en la pared, sintiendo tu respiración en mi nuca, los latidos de tu pecho en mi espalda, acariciando tu mano en mi cintura, pensando. Pensando por qué ahora, por qué esta noche, por qué después de cinco años, después de meses de neutralidad y rutina, hacía dos noches que no podíamos dejar de gritarnos en la cara. Por qué de golpe todo se revolucionó y estallamos los dos al mismo tiempo, por qué elegimos esa noche para vomitar todos los secretos que habíamos acumulado en tantos años. Y no pudimos mirarnos, vos en la cama, yo chinito en el piso, la habitación completamente oscura y los demonios que por alguna razón ya no pudimos guardar más. Nos separaban menos centímetros de los que hubieran debido, podía sentir como tu voz me golpeaba la nariz.
Me dijiste exactamente todo lo que siempre había querido escuchar, pero tardaste demasiado. Ambos lo hicimos. "¿Por qué nunca me dijiste nada?" Y si mi amor propio no me hubiera frenado a tiempo mi respuesta habría sido "Porque no tengo la más puta idea de qué es lo que quiero". Porque si me lo hubieras preguntado hace un año atrás la historia habría sido otra. Te había querido a vos, todo este tiempo lo único que había querido era a vos. Pero lo mejor que pude -o lo único que mi conciencia me dejó- responderte fue que me doliste hasta el cansancio. Que me había quedado sin energías de tanto padecerte. Que nunca tuvo ningún sentido nada de esto. Ni lo iba a tener. Que vos estas acá, yo allá, y que nada de lo que pudiéramos decirnos ahora iba a servir de algo, porque habíamos llegado tarde. Porque nuestro tiempo, si es que alguna vez tuvimos un tiempo correspondido, ya había pasado por adelante nuestro hacía muchisimo, y culpa nuestra no haberlo sabido aprovechar.
Y creo que me dormí acariciándote la cara, diciéndote que me había sacado un peso de encima cuando en realidad creo que me sumé muchos más de los que me liberé. Y creo que no me acuerdo nada más, o no me quiero acordar de nada más, porque retrocedí dos años de superación en una hora y media. Porque una vez más vos y tu capacidad para manejarme habían logrado tirar la pared de orgullo propio que tantos meses de insomnios me habían llevado. Porque ahora mientras vos dormís en mi panza y cada tanto soltas un "¿Que te pasa?" yo me pregunto qué sentido tuvo tener que llegar hasta acá. Los honesticidios nunca traen buenas consecuencias.

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