Una cadena que se refuerza con calor.
Superados los 24°c las nubes no aparecieron hoy y la gente se despertó. La gente y sus mates. La gente y su ropa liviana. La gente y un domingo primaveral. La gente y su gente. Energía positiva viciando un aire de 24°c y la gente, y la ciudad, y el sol, y mis ganas de no irme nunca más.
Una mochila, la terminal. Suena mi teléfono y un mensaje que me pide que me quede. Decilo de nuevo y me quedo. No, mejor no lo digas de nuevo a ver si me quedo.
Y mis ganas de no irme son todavía más fuertes que las de quedarme. Mis ganas a contramano de todo y un mensaje que no ayuda, y 24°c que no ayudan, un cielo que no ayuda, una ciudad entera que no ayuda y una cabeza que hace huelga para quedarse.
Lejos de desligarme, domingo primaveral que piensa en viernes, y en volver a subirme al micro que me va a devolver a donde todavía estoy. Todo se vuelve mas difícil en octubre. Y te respondí que no puedo (porque nunca alcanza con querer)
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