Written up in marker on a factory sign 'I struggle with the feeling that my life isn't mine'
Rodeados de desconocidos se acostaron en el piso del estadio y de golpe no existió nadie más. a partir de ahí eran ellos dos, una nuca que se apoyaba en un ombligo, un ombligo que pasaba por debajo de un brazo, un brazo que rodeaba una cintura, que generaba un escalofrío, que desembocaba en una sonrisa que se negaba a admitirse como tal.
 La encerró con sus brazos y ella se dejo encerrar, y le enseño las fases de la luna, la saco a bailar, le canto al oído, le hizo cosquillas, la calló con un beso, y ella se dejo callar.
Somos todos fuertes hasta que consentimos la primera caricia, y a partir de ahí lo que hasta ese momento había sido inadmisible empieza a salirse de control, otra vez. Aceptamos el amor que creemos merecer.

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