Written up in marker on a factory sign 'I struggle with the feeling that my life isn't mine'
Simulé tanto que me acostumbre. No te quiero más, pero por favor no te vayas. Si volves no te voy a escuchar, pero vas a volver, ¿no?. Por favor, prometeme que volves.
 Mi garganta se va a cansar de gritarte que te alejes, que no te quiero más en mi vida. Y me vas a mirar, con tus ojos oscuros achinados por el enojo, con tu entreceja fruncida porque te molesta que no te diga lo que queres escuchar, y me vas a decir sin anestesia que no sentís nada por mí. Que fui, que no soy, que no voy a ser. Y vas a apenarte porque mis gritos se frenan con mi respiración entrecortada por el llanto, pero tu entreceja va a seguir fruncida. Pero tu orgullo va a seguir intacto. Tu enojo va a seguir siendo enojo, porque tu ego está lastimado, porque mi corazón está lastimado, porque nos queremos, y no queremos dejar de querernos y nuestras palabras no coordinan con lo que nuestras cabezas están pensando. Te odio, andate de mis días, desaparece de mi vida, dejame crecer (quedate conmigo, por favor, te necesito).
 Pase tanto tiempo en pensar como dejar de pensar, que me olvide de qué estaba pensando. Cuando el acostumbramiento resultó contraproducente, y cuando te busqué corriste, y cuando me fui volviste, y de tanto que volviste me cansé de vos, porque sí, somos contraproducentes.

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